La columnia.
Oído en la radio, a propósito de un rifirrafe, inmobiliario claro, del alcalde de Torrelodones. Cargado de razón y espero que no de copas, el regidor espetaba a un periodista: “¡Eso es una columnia!” y amenazaba con las querellas correspondientes.
Torrelodones es un municipio de la Comunidad de Madrid. Al salir de la capital por la antigua carretera de La Coruña, hoy A6, se puede ver un torreón aislado, casi una columna, que da nombre al pueblo. En efecto, según unos Torrelodones quiere decir “Torre de los Lodones” (una familia que aquí habitaba “in illo témpore”) y otros eruditos, que en esto también hay controversia, sostienen que significa “torre de los ladrones”
Éste municipio, gracias a su proximidad a la Urbe y a la bondad de sus aires, desde principios del siglo XX fue elegido como lugar de veraneo y descanso por parte de numerosos próceres del país, como pudo ser Franco, que mantenían lujosos palacios que apenas habitaban y que hoy en día suelen estar habilitados para la celebración de bodas y francachelas.
Estas fincas y palacios, con enormes extensiones de terreno de bosque mediterráneo intacto (ventajas ecológicas del egoísmo) son ahora ambicionada presa para las empresas constructoras y para la jauría municipal que estas arrastran, al husmeo apetitoso de las comisiones y los sobornos. Los ojeadores de estas sociedades levantan la pieza y en caso de que fallen el disparo, los lebreles de la corporación correspondiente se encargan de acosarla y sujetarla por las orejas.
Pues eso, que me he perdido un poco, en esta polémica sobre el origen del nombre de la localidad y me decanto por la opción de “torre de los ladrones”. Una columnia claro.
Firmado: Cerebrino