¿Qué miembro te gustaría que te amputasen?
De los periódicos:
Darío Silva, un jugador de fútbol, pierde la pierna derecha. “¡Que despistado!” pensará usted. Pero es que en realidad no la ha perdido; todo el mundo sabe donde está. Lo que le ha pasado es que, al resultar gravemente herido en un accidente de automóvil, los médicos han decidido amputársela para evitar males mayores.
Al parecer, el deportista viajaba por la ciudad de Montevideo a las 6,45 horas en una camioneta roja Chevrolet Cheyenne en una zona de costa despejada de tráfico. Venía del barrio de Positivos o Positos (no sé bien, cito de memoria) y se dirigía a su casa. La camioneta, pocos meses antes, se la había regalado el propio Darío a su padre, que, sin embargo, había muerto posteriormente: ¿nos encontraremos ante la camioneta asesina?. No, el velocímetro se acercaba a los 100 kilómetros por hora, chocó contra una farola de cemento con tanta violencia que la arrancó y cayó sobre el vehículo. Le acompañaban Dardo y Pappa; dos amigotes suyos, también del fútbol que solo sufrieron heridas leves y fueron dados de alta: Silva sigue en estado grave con politraumatismo de cráneo.
Hasta aquí la escueta noticia. Pero ¡que pena!: el hecho de que a un futbolista le amputen una pierna es comparable a que le amputen las manos a un violinista o el bolígrafo a un periodista.
Y a usted: ¿qué miembro le gustaría que le amputasen?. Lo digo porque muchas personas ansían entrar en el quirófano sin haber tenido antes ningún accidente. Narices, orejas, pechos, etc. caen a diario bajo los bisturís de los cirujanos y con la aquiescencia de sus dueños.
Al parecer la operación es onerosa y no se puede hacer con cargo a los sistemas de salud ni a los seguros médicos al uso, por lo que se me ocurre, a la vista de la noticia que antecede, un procedimiento para conseguir una amputación totalmente gratuíta.
La fórmula es sencilla; obvia si es que me has seguido hasta aquí: Una furgoneta roja, una carrerita desde Positivos, dos compadres, una farola de cemento que cae sobre el miembro, mancha o bulto que te desagrada y ¡zas!
Piénsatelo y si te parece bien, quedamos.
Firmado: Cerebrino