Ángeles del silencio, silencio de ángeles.
Se hizo el silencio.
Yo soy el que hizo el silencio
y a continuación me puse a hablar
con él toda la vida.
Escucha: se hizo el silencio.
Cuando se habla con el silencio
te dice cosas terribles.
Escucha ahora como pasa el viento
por entre la maraña
de estos versos.
¿Lo has oído?
¿a que era bonito?
¿a que parecía la vida?
¿Quieres oír otro sonido,
ahora que has descubierto como funciona?
ángeles.
Ya está:
he roto el silencio.
Mira sus fragmentos esparcidos a mis/tus pies.
Parecía difícil.
Solo que, esta vez, he articulado la palabra
ángeles.
Sentí una lengua de fuego que se movía
dentro de mi boca
y lo dije.
Soy semejante al viento;
el cual sopló antes por estos versos
formando un sonido que me complacía.
He sentido el ruido del silencio
haciéndose añicos contra el suelo:
¡que placer tan grande!
¿Tú también lo has sentido?
¿a que era más bonito que el viento?
¿a que era más bonito que la vida?
Hemos roto
Ese juguete viejo, grande y feo
del silencio.
Firmado: Macías Amador.