El día más hermoso
¿Por qué el día más bonito en la vida de Marianito Rajoy no fue le de su primera comunión?.
Por la prensa y la radio hemos sabido que el día de su primera comunión no fue, precisamente,el más bellode su vida, al contrario de lo que ocurre en todos y cada uno de los miembros de la plantilla de “Un bolsillo lleno de chirlas”, y nos hemos preguntado por esta desviación sociológica en un hombre tan conceptualmente creyente.
El traje era el principal elemento diferenciador de los niños que hacían la primera comunión.
Entre las historias, edificantes todas, que nos contaban los catequistas estaba la de aquellos negritos de África que querían hacer la primera comunión pero no tenían traje. Por eso se reunieron y decidieron pintarse con pintura blanca sus cuerpos en la mañana del día de autos. El cuento acababa cuando el sacerdote y misionero oficiante al verlos presentarse así: enjabegados y llenos de chorretones, les dirigía unas emocionantes palabras:”No importa que no tengáis traje ni zapatos de primera comunión y valláis desnudos como gorrinillos; esto es África y vuestra tradición ancestral es ir en pelotas y no tener un puto duro, mientras que la tradición del hombre blanco es ir con ropa y elegantemente vestido. ¡Que esto no os empañe éste día glorioso porque vuestras almas son puras y blancas como la nieve y os sirven como el mejor de los ornamentos! y ahora vamos todos a renunciar a Satanás, a sus pompas y a sus obras...”. Todos llorábamos en el colegio, de felicidad, al ver lo tontitos que eran.
Blanco de marinero; con babero azul, zapatos blancos, cordones dorados y un pito; los niños ricos de ciudad. De marinero gris, como de faena, con zapatos negros; los niños ricos de pueblo y los niños pobres de ciudad. La diferencia estribaba en que el trajecito gris, mediante el añadido de una corbata negra de nudo hecho con una goma, servía luego para cuando se moría tu abuela y otros sucesos importantes.
Los niños más pobres a menudo no tenían ni para zapatos y tomaban el pan de los ángeles con el mismo atuendo de diario sólo que más lavadito que de costumbre. Con mucha gomina y aceite de Macasar en el pelo repeinado y en alpargatas.
Los niños riquísimos, de ciudad o de pueblo, marcaban la diferencia con la gorra. Almirantes, mariscales de campo, caballeros de Santiago, de Alcántara, de Calatrava… hasta Papas desfilaban orgullosos por el pasillo central de la iglesia llevando orgullosamente el gorro que distinguía a los de su clase.
Ahora bien, por buena que fuese su situación económica algunos niños recibían un discreto aviso del cura, advirtiéndoles de que debían presentarse con el aspecto más humilde y recatado posible. Solían ser hijos de familias republicanas o concebidos fuera del matrimonio eclesiástico.
Sabemos que Marianito Rajoy contaba entre los miembros de su familia con elementos republicanos y autonomistas por lo que el equipo investigador de “Un bolsillo…” ha llegado a la conclusión de que se vio obligado a comulgar sin gorra, con el jersey de diario y en alpargatas.
Igual que los republicanos, los pobres, los paletos y los hijos de mala madre.
Firmado: Cerebrino