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La Coctelera

Un bolsillo lleno de chirlas

sucesos cotidianos que acontecen en la rúa

15 Febrero 2008

Engañados como chinos.

A mi chica, los chinos de las tiendas de chinos la engañan como a un chino. Es que es incapaz de resistirse a la oferta a precio de dumping textil o de los otros. Compró una mesita auxiliar “igual que la anuncian en la tele pero por un tercio del precio” Luego resultó que el tablero tenía más olas que la playa de Mundaka. Compró una bata “Igualita que una que venden en el Cortinglis” y resultó estar confeccionada con trapos. Compró un dentífrico y, si llegamos a lavarnos con el, nos vamos al otro barrio… Pero ella ya sabe, cuando entra en esas cuevas de las maravillas, que las tiendas de chinos son un mundo más bien virtual y que sus ofertones responden, más que a la realidad, al contenido de nuestros sueños y al sentido de los deseos y temores que nos embargan como miembros de una sociedad de consumo ilimitado.



No esperaba mi chica (pobrecita ella) que le ocurriese lo mismo con las medicinas de la farmacia. Tenía una tos seca, rebelde y pertinaz. De estas toses que estamos sufriendo todos debido a la cantidad de mierda que lleva en suspensión el aire que respiramos. Pues va, coge, pilla, entra en una farmacia y consulta con su farmacéutico (como nos recomiendan en telecinco) y el tal sujeto intenta encalomarla una preparación homeopática con toda su cara dura.



Mi chica es dulce, sensible, tierna como un peluche e ingenua con los chinos, pero no tiene un pelo de bobalicona ni de crédula. Sabe bien que no existe ninguna evidencia científica sobre la capacidad terapéutica de los productos homeopáticos y cree que, según la evidencia científica actual, tales “productos” no son más que una estafa; agua y azúcar al precio de medicina cara. Mi chica, claro, rechazó el consejo del farmacéutico con cierta indignación, pero el tipejo no se rendía, la siguió hasta la puerta gritando “Pues es muy bueno y lo toma la Reina de Inglaterra”.



Yo soy peor que mi chica, tengo más mala leche. Por eso prometo poner aquí la dirección de la farmacia y el nombre del propietario la próxima vez que me quieran hacer comulgar con ruedas de molino.



Firmado: Cerebrino.

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guerreroincoherente

guerreroincoherente dijo

Así le va a la pobre reina...

18 Febrero 2008 | 01:49 AM

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