Vacas locas, carniceros malos, políticos mentirosos y consumidores gilipollas.
Esta mañana al entrar en la redacción de “Un bolsillo lleno de chirlas” el conserje, al que veo alterado, despeinado, la chaqueta mal abrochada y los ojos fuera de las órbitas me espeta: “¡Vuelven las vacas locas y hay varias víctimas!”. Yo le miro con un distanciamiento no exento de cierto desprecio – “Nunca se fueron: voy por la calle y la veo repleto de ellas. Están en todas partes: en las oficinas, en los bares, en las iglesias…” le respondo “Y ahora con esto de los chats pare buscar pareja no puede uno ni conectarse a interné sin encontrarse un buen montón de ellas”
Pero el buen hombre se refería a las vacas locas de verdad, las que tienen la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, que produce el deterioro primero y la destrucción después del tejido cerebral, tanto en animales como en personas. Esta nueva variante transmitida de la enfermedad se inició en Gran Bretaña en los años 90 (en el 1996 se publicaron los primeros casos) y se ha relacionado con la ingesta de productos procedentes de reses afectadas de la que, por esa razón, se denomina encefalopatía espongiforme bovina.
Los granjeros ingleses habían comenzado a alimentar a sus vacas con tripas y menudos de ovejas y cabras, merced a los altos costos del alimento balanceado común. De esta forma, el tembleque de las ovejas y las cabras había pasado al ganado bovino y se había transformado en una enfermedad nueva: la encefalitis espongiforme bovina (EEB) o "mal de la vaca loca", que no es más que la versión vacuna del tembleque. Al ingerir carne u otros tejidos infectados,
El agente es un prión, que no es un ser vivo como un bacilo o una bacteria, sino una proteína presente originariamente en el cerebro de las ovejas. El prión induce de alguna manera un cambio en la conformación de la proteína del cerebro infectado, y así se genera una reacción en cadena que produce la neurodegeneración. Más que una infección podemos entender que es como un envenenamiento letal..
La enfermedad así trasmitida tiene una progresión lenta pero fatal. El primer nivel o fase ambulatoria presenta inestabilidad de la bipedestación, la marcha, los movimientos de las manos, la voz y los movimientos oculares y la mirada. El discurso verbal comienza a deteriorarse, aparecen temblores y escalofríos incontrolables, falla la coordinación neuromuscular en las extremidades inferiores que comienzan a moverse lentamente hacia arriba, y un trastorno oclusivo del habla —una especie de atragantamiento— que se conoce como disartia. El segundo nivel de progresión de los síntomas, llamado fase sedentaria —porque el paciente ya no puede caminar sin ayuda— incluye temblores más severos, ataxia (incoordinación muscular), convulsiones musculares y una gran labilidad emocional característica, en la que el enfermo pasa de la euforia a la depresión, se ríe a carcajadas, a los cinco minutos llora desconsoladamente, y así sucesivamente. A pesar de todo ello, la degeneración muscular está ausente, y todos los músculos esqueléticos presentan todavía sus reflejos normales. La tercera fase de la enfermedad, o fase terminal, se caracteriza por un agravamiento de todos los síntomas: el paciente no puede permanecer sentado sin ayuda, la disartia y los temblores empeoran. Aparece la disfagia (imposibilidad de tragar), incontinencia fecal y urinaria y profundas ulceraciones de la piel. Luego, inevitablemente, viene la muerte entre horribles convulsiones.
El asunto de disponer de un método que permita luchar contra el prión no es simple. Las diferencias estructurales entre la proteína de origen y la proteína de destino (contaminada y mutada) hacen que esta última sea mucho más resistente que la original. La forma normal se disuelve en detergentes no desnaturalizantes y es muy sensible a la acción de las proteasas, enzimas cuya función es destruir proteínas. En cambio, la versión mutante no se disuelve y es parcialmente resistente a las proteasas, es totalmente estable en medios fuertemente ácidos y alcalinos (es decir, sobrevive en medios de pHs de entre 2 y 10) y sobrevive, emergiendo perfectamente entera e infecciosa, luego de un baño de dos años sumergida en formol. El prión tampoco se desnaturaliza ante las altas temperaturas. La horrible naturaleza del prión se vuelve, entonces, evidente. La cocción de los alimentos nada puede contra él. Los detergentes normales, tampoco. Ni el ácido clorhídrico (pH 2) ni la lavandina concentrada (pH 9-10) logran hacerle mella. El formol no la afecta. La única solución ante un tejido infectado es la incineración sumaria y efectiva, convertirlo en cenizas, por ejemplo, en un horno crematorio.
En el año 2001 se calculó oficialmente que al menos 3500 casos de vacas locas se producirían hasta el
Si diesen detalles, tampoco serían creíbles dado que los controles están en manos de las Comunidades Autónomas y estas tienden a mentir. No lo digo a humo de pajas, baste recordar que en plena crisis Cataluña, por poner un ejemplo, retrasó y obstaculizó todo lo que pudo los controles e incautaciones que entonces se ordenaban, con carácter urgente, desde
Además has de saber que el contrabando de ganado ilegal y el sacrificio ilegal de reses es una práctica constante. Si te fijas en la etiqueta cuando vas a comprar filetes, debe poner la procedencia y el matadero donde se ha sacrificado el animal cuya pieza vas a encontrar, pero en muchos casos esta etiqueta de trazabilidad, te la vas a encontrar en blanco, incluso en supermercados grandes y establecimientos importantes. Esto quiere decir que hay muchas probabilidades de que esa carne sea de contrabando, eso quiere decir que hay muchas probabilidades de que esa carne esté en malas condiciones sanitarias.
Aunque el carnicero diga que “se le ha orvidado” poner la etiqueta y aunque los inspectores sanitarios de tu Ayuntamiento o de tu Comunidad Autónoma miren para otra parte y no sancionen ejemplarmente y en el acto.
Si no te has “alarmado”, como diría la vicepresidenta en funciones, harías bien en alarmarte y no comprar carnes sospechosas hasta que no se aclaren los controles efectuados durante estos años de relax.
De todas maneras, si la enfermedad es de largo curso, cuando se mueran los que hubiesen resultado infectados durante estos tiempos ¿Quién sabe, para entonces, quien será el Presidente del Gobierno electo? Que se joda.
Ahí se las den todas…
Cerebrino (espero que sin síntomas espongiformes ni bovinos)



charlitox dijo
Qué mal rollo...!!!
He empezado a leer y no he podido acabar, porque he comenzado a sentir cómo se me iba la cabeza...
Espero que sea porque he bebido un poco en la comida...
Por cierto, es cierto que hay mucha vaca loca por ahí suelta, cuidadín!!!
Salu2
9 Abril 2008 | 06:49 PM