El Rey y el Pene
Hay desatada una enorme polémica, no entre la gente pero sí entre los periódicos y las televisiones, sobre el hecho de que haya trasmitido el manido mensaje del Rey “por primera vez” a través de la televisión vasca segundo canal. No hacerlo supondría incumplir la Constitución y las leyes.
Muchos republicanos mientras este señor balbucea desde su casa, optan por apagar el chisme, brujulear por la cocina, tomarse un vermú o incluso hacer sonar la tapa de dos cacerolas por la ventana. Pero una vez hecho esto solo queda constatar que ese cuartillo de hora forma parte de un “acto institucional” amparado por nuestra Constitución y por el resto del sistema jurídico que convierten al Rey en el rey de todos: de los monárquicos, de los republicanos, de las espadas y de los bastos, de las copas y los oros. De los vascos también
La Constitución Española es una mierda pero es legítima; es la mierda de todos, la mierda que nos hemos dado a nosotros mismos. Se puede odiar, se puede desear cambiarla con todas nuestras fuerzas pero no se puede incumplir porque si se incumplen las leyes sistemáticamente, se desploman las sociedades democráticas inexorablemente.
Cuando visito el País Vasco, Euskadi o Euskalerría que no sé, me encuentro con gente corriente que dice cosas corrientes con las que se puede estar o no de acuerdo; lo mismo que en Madrid. Cuando pongo la tele, por contra, solo veo tipos del PNV poniendo caras y haciendo el gilipollas.
Mucha gente incumple las leyes con esa delincuencia cobarde del que sabe que no va a ser perseguido por ello. Son esos que roban la fruta del árbol ajeno o las flores del jardín vecino creyéndose superiores al resto de los mortales por atreverse a tamaña rebeldía. Los mismos son que escupen en la acera, no recogen la mierda del perro, tiran las colillas al suelo o mean entre los coches.
Eso es justo lo que hace el Pene Uve, mea fuera del tiesto y quiere hacerlo pasar por heroísmo.
Cerebrino



Jose Dominguez Dominguez dijo
Amigo,
Mucho y tendido se podría polemizar sobre la legitimidad de la Constitución Española. Otro tanto podría hacerse sobre "nuestra pacífica Transición", o sobre "la mayoría de edad de nuestra democracia", pero no es el caso, de lo que aquí se trata es de comentar sobre la obligación que tiene todo demócrata del cumplimiento de la legitimidad instuticional, del acatamiento -nos guste o no-, del orden establecido, y, en eso, has puesto el dedo sobre la yaga, has dado de lleno al decir que "Se puede odiar (la Constitución), se puede desear cambiarla con todas nuestras fuerzas pero no se puede incumplir porque si se incumplen las leyes sistemáticamente, se desploman las sociedades democráticas inexorablemente", porque es una gran verdad pero esas palabras también esconden una trampa. Me explico:
A nosotros, los republicanos -auténticos demócratas, defensores de los valores progresistas de la Libertad del ser humano, de la Fraternidad entre los dstintos pueblos y de la Igualdad de todos los ciudadanos-, siempre se nos recuerda y exige la aceptación y cumplimiento de la legalidad establecida, mientras que los otros, los que desde el Poder son tan escrupulosos a la hora de recordarnos el estricto cumplimiento de esta norma de convivencia básica, sin embargo, no tienen el menor inconveniente en "cargarse todo el sistema institucional" en el mismo instante en el que pierden ese Poder, y un recorrido por nuestra Historia -reciente o lejana-, podría dar ámplia cuenta de ello.
Al igual que a tí, mucho me molestan aquellos que "escupen en la acera, no recogen la mierda del perro, tiran las colillas al suelo o mean entre los coches", pero no te puedes hacer idea de lo mucho que me pone de los nervios el observar cómo se censuran en los distintos "medios informativos e intituciones democráticas" nuestras reivindicaciones republicanas al mismo tiempo que se hipervalora la "propaganda monárquica". Pero, aún mucho más, lo hace el tener que escuchar a un tipo vestido de militar -curioso es que estos tipos simpre se visten de militares, ¿será por aquello de recordarnos en qué manos se encuentran las espadas?-, cargado de cruces y medallas ganadas gracias a quién sabe qué honrosos y heróicos méritos, dando lecciones de democracia y hablando de libertades cuando él mismo juró ante Dios y los hombres acatar y defender los Principios de una Dictadura criminal y totalitaria.
Por esa razón, soy de aquellos que ante tanta estúpida e interesada hipocresía, prefirieron el recurso al pataleo de la cacerolada antes que "la normalidad institucionasl" representada en escuchar a un tipo que "balbucea" un mensaje que no ha escrito él y que ha sido grabado en una fecha que no es la de la transmisión.
Salud, y República.
28 Diciembre 2009 | 02:23 PM